Si bien es cierto que la relación entre los drones y la aviación es mas de odio que de amor, en los últimos tiempos esta tendencia parece que se podría revertir, ya que, como en casi todas las industrias, los drones encontraron su nicho de aplicación dentro de la aviación.
La primera “victima” fue la inspección de aviones y motores mediante la utilización de los drones, los cuales permite observar con gran detalle el fuselaje de las aeronaves, así como (debido al tamaño de algunos modelos), de los motores.
Uno de los elementos claves en el funcionamiento de un aeropuerto, y en especial de la comunicación con las aeronaves son las ayudas a la navegación. Estas se componen de varios elementos de los cuales nos vamos a entrar en detalle, pero que requieren ser inspeccionados y calibrados cada cierto periodo de tiempo.
Esta inspección de las radioayudas se hace mediante la utilización de equipos a bordo de una aeronave, la cual tiene que realizar una trayectoria predeterminada con el fin de obtener lecturas de estos instrumentos, y comprobar el estado de calibración del mismo.
Como podrán imaginar, esto tiende a ser un problema en la mayoría de los aeropuertos ya que la pista no puede estar en funcionamiento mientras se realizan esas mediciones, lo cual acarrea un problema y un retraso de las operaciones.
Para ello llegaron los drones a salvar la situación, o al menos parecería que así será. Ya existen (en Europa) algunas empresas que están realizando algunas pruebas para la utilización de los drones para la inspección de algunas de estas ayudas a la navegación, y al parecer, los resultados serían óptimos.
Hace unas semanas se informado sobre la experiencia de estas pruebas de inspección de ayudas a la navegación (en particular los denominados ILS y PAPIS) en el aeropuerto de Pori (POR), localizado al sur de la ciudad del mismo nombre en Finlandia.
Esta noticia no parecería de mucha relevancia si no fuese también porque se aprovecho para realizar otras pruebas en simultaneo del control de transito de aeronaves no tripuladas (UTM) y todo esto, sin detener las operaciones en pista.
La capacidad de realizar operaciones con aviones no tripulados dentro de un espacio aéreo donde operan aeronaves tripuladas es una actividad que está siendo evaluada por la organización de aviación civil internacional al mismo tiempo que otras organizaciones y autoridades aeronáuticas y es considerada prohibida en casi todos los países.
De acuerdo a la información suministrada, el 17 de mayo pasado, Finlandia llevó a cabo una prueba.
INSPECCION
Durante 13 horas, se realizó la inspección de las ayudas a la navegación mediante el uso de drones, los servicios de navegación aérea (ANS) de Finlandia y la empresa que proporciona la plataforma UTM que conecta a los servicios con los pilotos, trabajaron juntos realizando seis sesiones de inspección en vuelo de 40 minutos cada una, con absoluta y total coordinación y fiabilidad de todos los sistemas.
La prueba permitió a los ANS de Finlandia demostrar tanto la capacidad para la inspección de los PAPIS y del ILS mediante drones, así como al mismo tiempo, las soluciones para la gestión del tránsito en un entorno aeroportuario donde operaron conjuntamente aeronaves tripuladas y no tripuladas.
Sin duda, la aplicación de nuevas tecnologías avanza rápidamente y es muy complejo evaluar y difícil de pronosticar en que momento se podrá estar a un nivel apropiado que permita la inspección en vuelo de las ayudas a la navegación y ayudas visuales sustituyendo al inspector como elemento fundamental de la certificación de dichas ayudas a la navegación aérea y realizar estos procedimientos de vuelo, mediante RPAS, garantizando, al mismo tiempo, la seguridad de las operaciones aéreas.
También debe reconocerse desde ya que los RPAS constituyen un nuevo componente del sistema aeronáutico que han llegado para quedarse y al mismo tiempo también reconocer que la integración segura de los RPAS en el espacio aéreo no segregado será una meta de mediano y largo plazo.
A fin de utilizar estas nuevas tecnologías las autoridades de aviación civil tendrán que evaluar muy de cerca estas experiencias y considerar seriamente una transición, aunque paulatina, hacia la incorporación oportuna de nuevas tecnologías que permitan por un lado optimizar los procesos de seguridad operacional y por otro, reducir costos tanto para el Estado como para el ente, sea estatal o privado, que se encargue de la gestión de la inspección en vuelo de las ayudas a la navegación.